Cada vez es mas complicado sostener valores como tus conocimientos y experiencia en una profesión, frente a habilidades mucho menos reconocidas, como la capacidad para aprender y una buena actitud en el día a día de una empresa.

Cuando leemos esos artículos cada vez más rotundos, como que la mitad de los empleos en 30 años serán desarrollados por robots, o que en 10 años desaparecerán gran parte de las profesiones que hoy en día forman parte de nuestro día a día, o que las profesiones del futuro aún no existen, a uno se le van las ganas de ponerse delante de un libro o aún peor motivar a la gente joven para que estudie una materia, que con total seguridad cambiará radicalmente o lo que es peor, ni siquiera sabemos si existirá en unos años.

Ante este panorama apocalíptico y un tanto desolador, también nos encontramos con la paradoja de que las personas que no tienen estudios, son las que más dificultades tienen para encontrar un buen trabajo y lideran las listas de desempleo.

De igual modo, dentro de las empresas, es impensable que un informático, médico, consultor o administrador de fincas por ejemplo, no tengan que estar formándose continuamente para poder seguir siendo competitivos en el mercado laboral.

La clave es que el profesional que haya estudiado, y quiera seguir formándose, es el que más opciones tiene no solo de ocupar un buen puesto de trabajo, sino de aportar verdadero valor a su empresa, haciéndola más competitiva y rentable. Y no olvidemos que el musculo del aprendizaje es algo que hay que ejercitar periódicamente, porque si no, lo acabas perdiendo.

Cuando me refiero a estudiar o formarse, no hablo solo de ponerse delante de un libro, sino de leer artículos, interesarse por las últimas tendencias del mercado, asistir a charlas y empaparse de las 3 o 4 materias importantes en tu trabajo, a través de esa fuente inagotable que es Internet.

La conclusión de todo esto es que por supuesto es crucial tener en cuenta la trayectoria académica y profesional de una persona para su empleabilidad, pero no ya por los conocimientos adquiridos, sino por su capacidad de aprender.

Pero aún más importante que la capacidad de aprender, tenemos la actitud, que como muy bien apunta Victor Kuppers, multiplica el valor de una persona.

Así que si quieres asegurarte un buen futuro profesional, haz cursos, lee artículos, asiste a charlas y sobre todo, demuestra una actitud positiva, porque al final es lo que más cuenta para ti y para tu empresa.

Y haciendo mención a nuestro sector, para aquellos despachos de administradores de fincas, que no tengan un buen plan de formación adecuado a la realidad del momento y a lo que realmente demanda la profesión, lo tendrán muy difícil. Infórmate en tu colegio profesional de administradores de fincas, por ejemplo el Colegio de Administradores de Fincas de Valencia esta impartiendo un curso de perfeccionamiento en estos momentos. junto con la Universidad de Burgos.

Tampoco te olvides de seguir en Redes sociales a otros compañeros y a despachos importantes de administración de fincas, que sean tendencia. En AFISER, a parte de administrar comunidades de propietarios,  nos tomamos muy en serio a la formación para administradores de fincas.

Recuerda, nunca es tarde para aprender.